| Después de haber realizado labor docente e investigadora durante varios años bajo contratos precarios, ahora soy Profesor/a Contratado/a Doctor/a. He llegado aquí tras haber superado varios filtros de calidad y una larga cadena de obstáculos, concursos públicos y acreditaciones.
Todo aquello que articulaba mi carrera profesional se modificó tras la LRU. Nació el nuevo sistema de contratación laboral y conseguir uno de esos nuevos contratos laborales no ha sido un camino fácil.
Además de lograr el grado de doctor/a, tuve que superar una evaluación de “calidad”. Para ello fue necesario acumular tres años de docencia postdoctoral junto a mi actividad investigadora, sumar publicaciones y méritos cada año. Fue preciso encontrar huecos para estancias en centros universitarios extranjeros, seguir los cambios de planes de estudios, innovaciones docentes y lograr publicaciones con el suficiente prestigio. Gracias a todo ello, superé la acreditación de la ANECA y pude aspirar al ansiado contrato.
Tras esperar que la Comunidad Autónoma desarrollara la LOU en el territorio y la Universidad convocara una plaza de esta categoría en mi área, me incorporé a la misma.
Me dicen que tengo derecho a una carrera profesional pero la reforma no articula horizonte profesional alguno para mí. Estoy relegado en un colectivo diferenciado del claustro, los puestos relevantes de la Universidad están cerrados como contratado laboral y no hay ninguna previsión que contemple mecanismo alguno de incorporación a la carrera funcionarial.
Dados los años que llevo en la Universidad , los concursos y filtros superados, ¿MI ACREDITACIÓN NO ES EQUIVALENTE A LA DE UN PROFESOR TITULAR DE UNIVERSIDAD? ¿SOY UN PROFESOR DE SEGUNDA? |