| En 1908, hace ahora 100 años, se fundó la Casa del Pueblo de Madrid en la calle Piamonte 2 de la Capital. La Casa del Pueblo fue, gracias a la fuerza de la unión de los trabajadores de los distintos gremios, un centro de auxilio, de instrucción y un motor de transformación para la mejora de las condiciones laborales que tenían los trabajadores y trabajadoras a comienzo del siglo XX.
Una dilatada y orgullosa historia que se vio interrumpida por la dictadura de Franco al igual que los derechos de los trabajadores. Con la vuelta de la democracia, la Casa del Pueblo de la Unión General de Trabajadores, ahora en Avenida de América 25, sigue siendo el símbolo de libertad democrática, de transformación social para la ampliación de los derechos de los trabajadores y la mejora constante de sus condiciones de vida y de trabajo.
La Casa del Pueblo de Madrid no era únicamente el lugar de reunión de todas las asociaciones socialistas madrileñas, sino que allí estaban los despachos y secretarías de las Comisiones ejecutivas del Partido Socialista, del Sindicato, de las Juventudes y de las Federaciones Nacionales de Industria, se tomaban las decisiones más trascendentales, acudían frecuentemente los principales líderes y dirigentes obreros, se constituyeron entidades que fueron modelo en su campo para el resto de las provincias y su tribuna acogió a los oradores —tanto españoles como extranjeros— más citados en la prensa obrera.
La de Madrid, era señalada frecuentemente en la Prensa madrileña con expresiones como «centro capital del socialismo español», «orgullo del proletariado», «principal baluarte de la clase trabajadora» o «Universidad obrera».
La primera entidad en adoptar el nombre de Casa del Pueblo en España, fue la Aglomeración Cooperativa Madrileña «Casa del Pueblo».
La iniciativa partió de Antonio García Quejido, fundador, como se sabe, de la revista teórica “La Nueva Era”, promotor también de la Escuela de Aprendices Tipógrafos y uno de los líderes obreros con mayor experiencia internacional y más comprometidos con la renovación ideológica del socialismo en España. En los primeros días de septiembre de 1897, representantes de doce entidades obreras se reunían con Quejido y Pablo Iglesias para discutir el establecimiento y un proyecto de estatutos de una nueva asociación que se llamaría Casa del Pueblo.
La intención era, pues, muy clara: fundar una cooperativa obrera que, a imitación principalmente de las que funcionaban en Bélgica, como la de Bruselas o el «Vooruit» de Gante, impulsara la acción socialista y el crecimiento del número de militantes, primero en Madrid y luego en el resto de España, creando un tejido de cooperativas y a su través de Casas del Pueblo por todo el país.
En sus estatutos se indicaba que su objeto era «proporcionar a Ios interesados auxilios benéficos, instrucción y cuanto contribuya a elevar su nivel intelectual y moral o a mejorar su condición material», contando con los medios que surgieran de la práctica de la cooperación de consumo y de las utilidades o beneficios que ésta pudiera proporcionar. |
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